El esquí acuático es un deporte muy entretenido de competición, en el cual, los que lo practican van sobre unos esquíes especiales para agua tirados por lanchas que pueden llegar a alcanzar unos 60 kilómetros por hora. Llegando incluso a los 150 kilómetros por hora en las carreras de velocidad. Es más o menos como la Fórmula Uno del esquí acuático.

Sus orígenes se remontan a 1922, cuando Ralph Samuelson lo inventó. Sin embargo, no es hasta 1950 (tras la aparición de lanchas más rápidas, trajes adecuados, de goma, y un precio más asequible) cuando se hace tan popular como lo sigue siendo hoy.

El esquí acuático de competición está supervisado por jueces que aplican una valoración de puntos a los participantes.Existen varias categorías que van desde "novato" hasta "maestro".
Las pruebas en el esquí acuático son eslalon, acrobacias y saltos. El esquí realizado en una tabla de rodillas comprende el eslalon y las acrobacias, mientras que en el caso del esquí con pies desnudos son el eslalon, saltos y acrobacias.


Los esquíes están hechos de madera, fibras o plástico, siendo los de fibras los más modernos. Suelen medir 1'8 metros.
Los cables de remolque tienen 6 mm de diámetro y alrededor de 24 metros de largo.

La prueba de eslalon consiste en el zigzag del esquiador entrando y saliendo de las boyas mientras la lancha va a una velocidad considerable.
La prueba de saltos consiste en consiste en deslizarse a través de una rampa de fibras para alcanzar la máxima longitud.
La prueba de acrobacia, como su propio nombre indica trata de hacer movimientos precisos con un sólo esquí que no tiene alerón.

Sara Marqués Ouviaño